sábado, 25 de abril de 2009

AMOR.....AMAR....

Ama si de verdad estás enamorado....
sin tenerle miedo a la distancia
porque sólo el verdadero amor.... puede acortarla.

AMAR ES EXTRAÑAR....

Todos creemos que cuando extrañamos a un ser amado es sinónimo de dolor, pero creo que no es así.
Extrañar a alguien no puede hacerte llorar. Estar tristes y melancólicos sí. Ahora bien, es cierto que cuando amas mucho, eso nos causa una tremenda angustia, pero ¿sabes por qué?
Duele porque no le puedes tener, porque no puedes estar a su lado.
No duele extrañar a alguien que está lejos de nosotros, lo que duele es las ganas de tenerlo cerca y no poder.
Lo que debería dolernos de verdad es el extrañar a alguien que nunca nos amó, o a alguien que sólo causó dolor en nuestra vida. Extrañar a alguien que prefiere estar en otros brazos y no los tuyos… eso sí que debiera doler.
Duele que no te amen, eso sí puede ser causa de lágrimas…Pero si alguien te ama, aun sin conocerte.... sólo puedes sentir nostalgia por la lejanía, pero llorar no, porque te ama. Sólo que debes tener paciencia para estar algún día junto a esa persona…
Recuerda que extrañar te puede doler… pero es el efecto lo que causa el amor.
PORQUE……

Amor, cada día de mi vida te busco porque…
Te pienso
Te extraño

Quisiera tener alas para volar hacia ti...
Y llegar a tus brazos porque….
Te amo.
Te necesito.

Quiero tenerte aquí a mi lado, ven a mí.

Abrázame en tus sueños
Siente mi corazón
Siente mi voz que te llama...

Te amo... ¡Cuánta falta me haces!

En cada rincón te veo
en cada amanecer te espero
En cada anochecer te sueño

Vivo para amarte sólo a ti,
y por ti este amor renace….porque
Te amo.

viernes, 10 de abril de 2009

CON LOS OJOS DEL CORAZÓN

Cuántas veces al ver una rosa me he detenido a pensar en su forma, en su olor, en la suavidad de sus pétalos... en la perfección de su estructura... y me pregunto qué tendría en mente su Creador, al momento de crear tanta perfección. ¿Sólo para deleitar el corazón del ser humano o tal vez para adornar latierra?

Pero estas son preguntas a las que no le encuentro respuesta alguna; sin embargo, ahi permanecen y cada vez que ante mi tengo una de ellas, la disfruto, la palpo, la siento, no en mis manos, no en mi piel...

Es con los ojos del corazón, con esos ojos que perciben su hermosura, con esos ojos capaces de tocar, de saborear, de escudriñar con los cinco sentidos los misterios del mundo, porque lo que percibe el corazón, no lo perciben los otros sentidos.

Entonces... esa rosa me conquista y me toma, porque los ojos del corazón la hacen suya.

Y como una rosa, perfecta en su forma, perfecta en su olor y en su tacto, perfecta en su capacidad para sublimizar el instante... así son los ojos del corazón, porque con ellos he aprendido a detectar el amor; a percibir la envidia, a palpar y sufrir por el odio y la traición.

Son ellos los que me han dicho ¡Detente!!; son ellos los que me han mostrado esa isla lejana, donde habita el bien; son ellos los que me han aconsejado la senda a seguir, así muchas veces, terca en mi sentir, haya equivocado el camino.

En esos ojos del corazón, se resume la verdadera esencia del ser humano.


VALE LA PENA

Vale la pena cada espina, cada rosa, cada lágrima que riega lo que florecerá en sonrisa, porque la vida es maravillosa por ella misma; no importan las penas, no importa el desamor, porque pasa... todo pasa y el sol vuelve a brillar.

Hay momentos que sentimos que todo está mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño orificio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena entusiasmarnos de nuevo, y sólo puedo contestar una cosa:

¡Hagamos que nuestra vida valga la pena!

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así sé que he dejado huellas en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar




jueves, 9 de abril de 2009

SINO SABES......SINO CONOCES....NO JUZGUES

SI NO SABES….NO JUZGUES

Cuando alguien nos habla mal de otra persona y nos cuenta cosas horribles de ella o él, sucede que si en algún momento tenemos la ocasión de conocer, tenemos una idea preconcebida de cómo es que afecta nuestro modo de verle.

Nunca hemos visto a esa persona, jamás la hemos conocido… y sólo porque alguien dijo que era de esa manera le juzgamos y no miramos con buenos ojos el conocerle.

Pasa lo mismo en todos los ámbitos, nos presentan un hombre y luego nos dicen que ese hombre no vale la pena, que es un mujeriego, que es irresponsable, que no sabe hacer nada, que es flojo, y al final… lo mismo, le juzgamos aún sin haberle concedido la oportunidad de dejarle hablar, o al menos, de tener la duda que dichas personas son así.

Creo, que siempre debemos conceder una oportunidad a las personas, e intentar conocerlas antes de enviarlas derecho a nuestra lista negra.

Tampoco debemos ir por ahí hablando mal de los demás, es posible que algún día hiciste daño a alguien y no creo que te guste que por ello anden hablando mal de ti y encasillándote de tal manera que otras personas anden juzgándote aun sin conocerte.

¿Se imaginan que Dios nos juzgara de esa manera? Es imposible plantearlo siquiera porque Él, en su gran misericordia y amor, nos ama con todos nuestros grandes defectos, con toda nuestra maldad, con toda nuestra amargura que llevamos dentro. ¿Entonces, por qué nosotros hacemos daño a otro ser humano igual que nosotros? ¿Por qué no dar la oportunidad del perdón, de decirle que lo queremos a pesar de todo lo malo que nos ha supuesto? ¿No sería un mundo mas maravilloso que todos pudiéramos hablar, dialogar con las personas que tenemos problemas, con nuestros familiares, hermanos, y amigos?

Amigos, la vida está llena de tropiezos que nos hacen caer una y otra vez, pero si tenemos un poco de bondad en nuestros corazones seguro que llegaremos a ser mejores personas, perdonemos como Dios nos perdona a nosotros.

Estamos en plena Semana Santa, dejemos todos los rencores en un baúl, guardemos los enojos, guardemos todo lo malo que pueda salir de nuestra boca estos días y dediquémonos a hacer la paz con los amigos, familia, y pareja. Vivamos la Semana Santa en paz, dejando que Dios fluya dentro y haga los milagros que sólo Él sabe hacer, dejémoslo que se haga presente aquí en nuestra página y hogares.

Demos gracias de todo lo que poseemos y de lo que carecemos, recordemos que estos días son para vivirlos con humildad y amor.

No juzguemos amigos, que después de igual manera nos juzgarán a nosotros. Pidamos a Dios ser diferentes, que todas nuestras oraciones las escuche, y que nos ayude con todo lo que hoy nos angustia. Recuerda que Él murió por ti, por mí, y por el mundo entero. Y aun así… ¿de verdad crees que no escuchará una oración tuya?!!!

Claro que lo hará, y con mucha fe Dios te premiará.

domingo, 11 de enero de 2009

LA EDAD QUE ANHELABA.....

LA EDAD QUE ANHELABA.....

¿A qué edad he llegado?
Mis pensamientos vuelan y respondo...


La edad en que se olvidan los rencores.

La edad en que se perdonan los errores.

La edad en que lo más mínimo tiene importancia y en que lo que más importa pasa y puede esperar un poco.

La edad propia para amar con las ansias guardadas.

La edad de perdonar y pedir que me perdonen.

La edad en que veo a mis hijos crecer y hacer su vida.

La edad en que las lágrimas afloran dulcemente y rápidamente por mis mejillas.

La edad en que la sonrisa brota de mis labios a la menor indicación de la dulzura.

La edad, "amigos" en que esta palabra resuena con alegría en mis oidos.

La edad en que amo, y permito que me amen.

La edad en que todo pasa y deja huella.

La edad de los recuerdos y los olvidos.

La edad que nunca voy a olvidar...